¿Menores transexuales o maltrato infantil?

Recientemente me ha impactado un video en el que una madre asevera, de manera fehaciente, que su hija nació siendo transexual, y que ella se lo notó desde que tenía la tierna edad de dos años. ¿Dos años?. Sí, así como se oye. El video no tiene desperdicio, y hay que ver la entrevista completa para saber de qué estoy hablando. Este es el video:

Ahora hablo yo.

Se trata de que, en un momento determinado en la formación del pensamiento de esta niña, pensó erróneamente que no era hembra sino varón. No tomó la conciencia exacta de lo que en realidad es, sino que se equivocó. Supongo que eso no tiene por qué resultar alarmante, ya que daría igual que se hubiese creído varón que unicornio, cíclope, camello o ballena. Hasta aquí todo bien, y no pasa absolutamente nada. El problema viene cuando su madre, que es la persona a quien le correspondería hacerle ver su error, no lo hace, sino que, al contrario, REFUERZA Y CONSOLIDA EN ELLA ESTA CREENCIA FALSA. ¿Hubiese ocurrido lo mismo si a la niña se le hubiese ocurrido pensar que era superman? ¿La madre le hubiese dejado ponerse una capa y lanzarse por un balcón?

 

Me viene a la memoria una serie de dibujos animados infantiles llamada “Caillou”, en la que un pequeño niño se levanta cada día siendo un personaje distinto. Su imaginación no tiene límites, pero (y cito expresamente lo que dice el artículo sobre esta serie en wikipedia) “Caillou sabe perfectamente diferenciar la vida real de aquella que surge de su imaginación. Después de jugar, Caillou regresa feliz a la rutina de un niño de cuatro años. De hecho, cada episodio comienza y termina anclado en el mundo real.”

Este es el enlace al artículo en wikipedia sobre Caillou:

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Caillou

Caillou no se ha quedado nunca siendo uno de sus personajes, sino que cada día vuelve al mundo real.

Es también el caso de otro personaje de una serie de dibujos animados conocido como “Martín Martín”. Martin parece un niño normal que va a la escuela y tiene su familia y amigos, como todos los niños, Pero Martin tiene un poder especial, cada mañana al levantarse tiene un aspecto diferente, cada mañana se convierte en un personaje: un dragón, un vampiro, un caballero, una animadora… y nadie puede hacer nada por cambiarlo. Así que cada día es una aventura en la vida de Martin que compartirá con los niños!.

Seguimos.

En el caso de la presunta “niña transexual” de que les hablo, no es así. Por alguna razón que no conocemos, la niña se vio a sí misma como niño en un momento determinado de su percepción propia. A partir de allí (y aquí viene la tragedia) su madre reforzó en ella esa falsa creencia, contribuyendo a crearle una distorsión de la realidad que ahora vendrá a ser definitiva en su vida, y que la ha dejado marcada para siempre.

Ahora bien, me pregunto ¿por qué la madre no actuó de forma lógica? ¿por qué no le hizo ver a la niña que, aunque le gustase jugar con juguetes de niño, los colores azules, la ropa de niño, etc., no era una niña, sino un niño? Aquí es donde yo veo que viene la primera forma de maltrato a esta niña.

De forma cruel, esta madre HA HECHO DEJADEZ DE SU OBLIGACIÓN DE EDUCAR A SU NIÑA DEJANDO QUE FUESE ELLA QUIEN ELIGIESE LO QUE MEJOR LE GUSTARA.

La madre dice y piensa, nada más y nada menos, que “LO IMPORTANTE ES QUE LA NIÑA SE SIENTA BIEN CONSIGO MISMA, Y QUE SI ELLA RECHAZA SER NIÑA ES PORQUE ES TRANSEXUAL, PORQUE NACIÓ ASÍ” (¿?). Extrae “semejante argumento” partiendo de la percepción de la mente de una niña. Es como si Caillou o Martín un día se hubiesen transformado en Gorilas y al llegar a casa sus madres y demás familiares les hubiesen dicho que “como lo que importa es que los niños sean felices”, hay que dejarlos que sigan siendo gorilas el resto de sus vidas, porque lo importante es que ellos se sientan bien con ellos mismos.

Para justificar su error, la madre de la niña comienza una búsqueda de argumentos absurdos que contribuyan a reforzar la opinión errada de la niña, cuando LO ÚNICO QUE TENÍA QUE HABER ENSEÑADO A SU HIJA ERA QUE EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA NO ES ¡NO!: ¡No eres un niño, eres una niña! ¿Te quieres comportar como niño? Pues muy bien, compórtate como tal que no pasa nada. ¿No quieres jugar con juguetes de niña? Pues no juegues, no pasa nada. ¿Prefieres los colores azules a los rosa? Pues usa los colores azules, no uses los rosa, no pasa nada. Pero que sepas y entiendas que NO ERES UN NIÑO, SINO UNA NIÑA. Eso es algo que tiene que quedarte muy claro siempre, te guste o no te guste.

Erróneamente, la madre de esta niña piensa que como lo importante es que la niña se sienta bien consigo misma, contradecirla no hará más que hacer infeliz a su hija; que la llevará a vivir en un mundo horrible haciendo que sea lo que no se siente. No se da cuenta de que en esa edad tan primaria de formación del pensamiento, la niña clama desesperada por una correcta orientación, y que mal ha hecho dejando que su pensamiento se enrumbara por donde mejor le convino sin más. Y esto es así por una razón muy sencilla; porque a esas edades los niños no saben lo que quieren ni lo que son; lo están descubriendo todo. ¿Hacer lo que la niña quiera es lo mejor para ella?

Siguiendo con su defensa, y como refuerzo de sus tesis sobre la “supuesta transexualidad innata de la niña”, la madre dice que ella hubiese querido una hembra; que le había comprado ya todo de color rosa; que le compraba juguetes de niña; pero, como la niña rechazó todo aquello, tuvo que venir en amoldarse a lo que “la niña era”, (esto es, un niño), porque siempre ha querido lo mejor para ella. Incluso va más allá, dice que ha tenido que sufrir el duelo por la pérdida de su hija. ¡Ha llorado la muerte de una hija que tiene allí viviendo con ella!. Menuda forma de maltratar a un niño.

Así como el maltrato físico está castigado por ley, la omisión del deber de educar adecuadamente a un hijo también debería estarlo. Este es el mejor de los ejemplos. ¿A quién, en su sano juicio se le puede ocurrir que un bebé ya desde dos o tres años se siente lo que no es porque rechaza determinado tipo de juguetes o de colores?

El principal argumento siempre es el mismo; que la niña se sienta bien consigo misma. ¿Cómo se puede sentir bien una niña consigo misma a la que nadie ayuda  a descubrir la verdad, sino que por el contrario, ayudan a hundir cada vez más en una gran mentira? ¡Qué daño tan inmenso le han causado a esta niña!

Supongo que el problema aquí ha estado en la contradicción; no se ha querido contradecir a la niña para no hacerla enfadar. Es decir, que como la niña se enfada, hay que decir y hacer lo que ella quiera, aun a costa de su salud mental y de dejarla marcada de por vida con el hierro candente de la falta de cerebro de unos padres que no han sido capaces de corregir a tiempo UN SIMPLE ERROR DE APRECIACIÓN ERRÓNEA DE LA REALIDAD.

Esto es igual que aquel que no deja que su bebé llore y corre a cargarlo cada vez que lo hace porque no le gusta verlo sufrir. ¿Acaso que no hay que enseñar a los niños a tener tolerancia a la frustración? ¿Acaso no es necesario que comprendan que no son ellos los que mandan? ¿Se le hace bien a un niño haciendo de él el dictador de una casa?  Pienso que todo padre debería leerse, al menos, el libro “El pequeño dictador” de Javier Hurra. Este es el enlace al texto en la casa del libro:

 

 

La segunda forma de maltrato a esta niña que veo yo aquí, está en el hecho de la madre de salir por los medios proclamando orgullosamente la “transexualidad innata” de su hija. Sale a gritarle a los cuatro vientos que su hija es transexual desde su nacimiento y que defenderá su elección como una Leona a sus cachorros.

Ahora todos los familiares de la niña han quedado expuestos al dominio público; sus educadores; los padres y familiares de los amigos y compañeros de estudio de la niña; y todo el que de alguna manera haya tenido o tenga que ver con esta familia. Esta madre ha expuesto a su hija al mundo entero como en su momento expusieron al hombre elefante en los circos; como un mono de feria. Lo peor de todo es que la mujer se siente inmensamente orgullosa de ello. La niña ahora ha quedado expuesta a la burla y el hazmerreir no solo de España y la localidad específica donde vive, sino de todo el planeta tierra en general al haberse colgado videos e imágenes de ella en todas las redes sociales (youtube, facebook, twitter, etc.) y en varios medios de comunicación impresos, digitales y visuales.

Si más adelante la niña, en su madurez como persona se da cuenta de lo obvio, es decir, que SE EQUIVOCÓ EN UN MOMENTO DE SU MÁS TIERNA INFANCIA EN LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD, nadie le va a quitar de encima este circo que su madre se ha montado a su costa.

¿Y por qué se tendrían que burlar de la niña? ¿Por su transexualidad? ¡No! ¡No es necesario! Se burlarán de ella por una razón muy sencilla; PORQUE ES DIFERENTE, porque los seres humanos nos ensañamos con todo lo que es diferente. No por el hecho de su “supuesta transexualidad”, sino porque NO ES IGUAL A LOS DEMÁS. Le ocurre lo mismo a los niños con estrabismo, a los negros (en países como los europeos, de fuerte discriminación racial); a los inmigrantes, a los albinos, a los mancos, tuertos, cojos, calvos, etc. No es necesario apelar aquí a la discriminación por razón de sexo.

Lo único que puedo decirle a la madre de esta niña es: “Gracias, mamá”

Es mi opinión.

Franklin A. Díaz Lárez

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