Salomón y Ayuda Humanitaria

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En uno de los libros del antiguo testamento (I Reyes), se narra cómo resolvió el rey Salomón una disputa entre dos mujeres que se atribuían ser las madres de un niño. El sabio les dijo que la cosa tenía fácil solución:

“Lo partimos a la mitad y cada una se lleva su parte. Así se acaba con el problema”.

Cuando estaban a punto de cometer aquella atrocidad, una de las dos mujeres le dijo a Salomón que no lo hicieran, que prefería que la otra mujer se quedara con el niño. Salomón, viendo la capacidad de sacrificio de aquella mujer, entendió que quien le hablaba debía ser la verdadera madre del niño y no la otra, al estar dispuesta a renunciar al él solo por protegerlo. Finalmente, aun en contra de su petición, le entregó el niño a ella.

El teatro que se montó la oposición venezolana, encabezada por Juan Guaidó, para introducir la ayuda humanitaria en Venezuela fue verdaderamente triste y lamentable. Siguieron haciendo lo mismo que han hecho siempre; mandar ovejas a luchar contra leones. Gente desarmada enfrentando a militares y sicarios del gobierno armados hasta los dientes.

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Llevan años poniendo a jóvenes estudiantes y obreros ilusionados como escudos humanos de las balas asesinas del régimen criminal venezolano. Cientos y cientos de familias han sido destrozadas por la muerte de sus hijos e hijas en una confrontación completamente desigual. Lo que no han conseguido por la vía política lo hacen usando y abusando de la debilidad y las ilusiones de un pueblo desesperado a más no poder.

 

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“Esta vez sí”, les dijeron cuando ganaron por mayoría aplastante el control del parlamento en el 2015. ¡Mentira! Ganaron por mayoría absoluta y para lo único que han servido es para sacar el cuadro de Hugo Chavez de la sede del parlamento.

“Esta vez sí”, les dijeron cuando hicieron un referéndum para pedir que se desconocieran las elecciones constituyentes de Maduro en 2017. ¡Mentira! De nada sirvió aquello.

“Esta vez sí”, les dicen ahora cuando nombran un nuevo presidente de Venezuela. ¡Mentira! De nada vale ser presidente de derecho si no lo eres de hecho.

“La comunidad internacional va a reconocer a Guaidó como presidente y con ello ya está resuelto todo el problema” ¡Mentira! El reconocimiento internacional se lo pasa Maduro por el forro. Los reconocimientos internacionales no nombran presidentes.

“Trump nos va a prestar su ejército para invadir Venezuela y poner un nuevo gobierno” ¡Mentira! Lo único que hizo Trump por Venezuela fue escribir un tuit diciendo: “Dios bendiga al heroico pueblo venezolano”.

“La comunidad internacional no va a permitir que sigan los crímenes de lesa humanidad contra los venezolanos” ¡Mentira! A nadie, que no seamos los venezolanos, importa la sangre de nuestra gente. La comunidad internacional, como siempre, seguirá viendo sus propios problemas.

La excusa de utilizar la ayuda humanitaria para derrocar al régimen haciendo que los militares le diesen la espalda, lo único que hizo fue generar mayor frustración en el pueblo venezolano, si es que alguna más puede soportar. Nada de lo que han hecho ha servido para derrocar al régimen, al contrario, han sido su mejor aliado. Han convertido al régimen criminal de Maduro en la víctima perfecta. Lo mismo que hizo el sátrapa cubano Fidel Castro en su momento; echar la culpa al imperialismo yanqui para mantenerse de forma indefinida en el poder. Y allí están todavía los pobres cubanos tras sesenta años de dictadura comunista. ¡SESENTA AÑOS!

Eso de utilizar “ayuda humanitaria” con fines políticos es de las cosas más horribles que ha hecho la oposición venezolana. Si de verdad quisiesen ayudar a la gente, hubiesen canalizado esa ayuda a través de la Cruz Roja Internacional, Caritas Diocesana, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, o alguna otra de las decenas y decenas de organizaciones internacionales dedicadas a esos asuntos.

“¡Ah no! ¡Eso sí que no! ¡Después el régimen se puede quedar con la ayuda y repartirla como si fuese de ellos!” —es el razonamiento de muchos.

A quienes así piensan, habría que preguntarles:

¿Es preferible que siga muriendo la gente en los hospitales?

¿Es preferible que sigan muriendo los niños de hambre?

¿Es preferible que la gente no tome ese bocado que les da el mundo para que no mueran de hambre?

¿Es preferible que los enfermos de cáncer sigan muriendo por falta de medicinas?

No aceptar la ayuda humanitaria, por otras vías, sería hacer lo mismo que hizo aquella mujer del cuento de Salomón respecto del hijo que pretendía; “prefiero que se muera antes de que sea para la otra”.

Se puede decir más alto, pero no más claro:

¡No hay solución pacífica para Venezuela!

Si la oposición quiere salir del régimen, la única vía posible es la de la violencia ORGANIZADA ¡NO HAY OTRA POSIBILIDAD!

La violencia es un derecho LEGÍTIMO que tiene todo ser humano a defenderse de su agresor cuando esa agresión es ilegítima. No hay ningún ordenamiento jurídico en el mundo que no reconozca el DERECHO a ejercer la violencia en legítima defensa. ¡NO LO HAY!

Ya Guaidó tenía que estar reclutando gente desde el primer día que lo nombraron presidente para conformar el nuevo ejército venezolano, las nuevas fuerzas armadas.

¡Ah no!, pero es que eso no se puede hacer. No se puede acudir nunca a la violencia. Hay que hacer caso a lo que dice el Papa: “Evitar un derramamiento de sangre”.

¿Sabrá el Papa cuántos litros de sangre representan los miles y miles de muertos que ha habido en Venezuela en estos años de dictadura pseudo – comunista?

¿Sabrá el Papa cuántos litros de sangre de jóvenes estudiantes se han derramado en las calles venezolanas en estos años horribles?

¿Sabrá el Papa cuántos litros de sangre derraman cada día los enfermos no atendidos en la Venezuela criminal de Maduro y de Diosdado?

Creo que el Papa no debe saber estas cosas. De lo contrario, jamás se habría atrevido a decir semejante estupidez.

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