Lo siento, Neruda

Cómo puedes mirar de la misma forma la obra de Neruda después de enterarte de que abandonó a la única hija que tuvo con su primera esposa, a sabiendas de que había nacido con hidrocefalia, y que, por tanto, estaba condenada a morir en pocos años después de una larga y dura agonía. Y no solo la abandonó, sino que se negó reiteradamente a enviarle cualquier clase de ayuda, pese a las reiteradas súplicas de la madre de la niña.

Dicen que nadie sabe la lluvia que cae en tejado ajeno. Estamos de acuerdo. No soy quién para juzgar a Neruda por lo que hizo o dejó de hacer. Sin embargo, sí que puedo hablar por mí.

Yo JAMÁS habría abandonado a mi hija. Menos aún sabiendo que estaba enfermita, y que en esos años terribles de dolor y padecimiento lo que más necesitaba era que estuviese a su lado dándole afecto, cariño, compañía, y en fin, todo un océano de amor, que aunque no le fuese a quitar los sufrimientos físicos, al menos se los haría más llevaderos.

Lo siento Neruda, para mí personalmente tus poemas ya no son lo mismo. Tienen la amarga hiel del conocimiento de ese capítulo tan horrible de tu vida personal y familiar.

En este artículo de LA VANGUARDIA del 26/02/2018 está muy bien explicada esta noticia:

https://www.lavanguardia.com/cultura/20180226/441099715086/malva-marina-hija-pablo-neruda-hidrocefalica.html